¿Qué era? Realmente no lo sé, más mi corazón se estremecía con el silbido del viento.
Sentí pasos a mi alrededor, voces, gritos infernales, vi personas retorcidas por el dolor,
cosas que realmente me perturbaban.
Creí que por mi piel corrían hormigas, mi carne se despedazaba, mi sangre se
puso azul y luego se convirtió en gelatina. Sentí ruidos, ruidos de pájaros, de buitres y
cuervos.
Eran las cinco de la mañana, y yo me encontraba despierta, en el psiquiátrico.
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