martes, 29 de enero de 2013

Mínima expresión

Danzando entre las gotas de tu cabello, subiendo entre tus dedos, mínima y cautelosa, extasiada por la embriagante fragancia emanada de tus labios, me acurruco en tu cuello hasta perderme en ti, volviéndome una con tu piel.

lunes, 31 de diciembre de 2012

Carta a un desconocido

Querido anónimo, perdona si mi carta te es ofensiva, pero mi corazón sangra por dentro y como no tengo a quien acudir la dejo a la disposición pública de cualquier alma muerta como la mía. En mi corta vida he podido comprobar que el esforzarte no implica ganar, cambiar solo te hace ser más perdedor, añorar solo te trae dolor. Solo una vez ame, y puedo decir que el amor no vale. Puedo decir que perderme en sus ojos me enveneno el alma y su sonrisa me congelo la sangre. Puedo decir que me transforme en un monstruo que comía su propia carne. ¿Y qué me quedo? Solo huesos y putrefacción. Respetado lector, hazme el favor de dejarme morir y desaparecer, deja que mi alma ilusionada se pudra en el infierno. Atte Un ser que nunca más volverá a amar.

Los No-Amantes

Los NO-amantes jamás se amaron, el no amante diamante brillaba por si solo mientras el no amante oro solía esconderse tras la hermosura del otro. No-besos, No-abrazos, No-caricias en las No-noches donde jamás se amaron. Una noche de lluvia el NO-amante diamante corrió a la pequeña cama del No-amante oro, al llegar allí se escondió y le abrazo tan fuerte que a quien abrazaba se derritió.

viernes, 2 de marzo de 2012

SIEMPRE ESTAS ALLÍ

Camino sin vacilar, por entre las anchas calles del olvido.
Mis recuerdos me invaden por donde quiera que pase,
mis penas, mis males, mis tristezas se vuelven mas fuertes
al pasar por este camino.
Ya sin poder más caigo, caigo por un precipicio sin fondo, en eso
siento una mano que me sostiene, y una voz que me dice:
Hijita, nunca permitiré que caigas.

jueves, 1 de marzo de 2012

PSICHOSIS

Eran las cinco de la mañana y no podía dormir en paz, algo atormentaba mi ser,pero
¿Qué era? Realmente no lo sé, más mi corazón se estremecía con el silbido del viento.

Sentí pasos a mi alrededor, voces, gritos infernales, vi personas retorcidas por el dolor,
cosas que realmente me perturbaban.

Creí que por mi piel corrían hormigas, mi carne se despedazaba, mi sangre se
puso azul y luego se convirtió en gelatina. Sentí ruidos, ruidos de pájaros, de buitres y
cuervos.

Eran las cinco de la mañana, y yo me encontraba despierta, en el psiquiátrico.

CAFÉ DE RECUERDOS

Ahora me encuentro sentada en ese café , donde solíamos juntarnos.
Estoy en la misma ventana, en la misma mesa donde solía esperarte,
a pasado mucho tiempo, pero aun recuerdo tu olor, tus manos, tu risa,
y esas conversaciones un tanto absurdas, pero reconfortantes.
Estoy en la misma ventana por la cual te veía entrar, por la cual
mirabamos la lluvia en el invierno y las flores en capillo en la primavera.
Se me acerca el mesero de siempre, y pido mi café negro sin azúcar,
debes recordar que así me gustaba. Te veo ahí, pero se que no estas, que
nunca más lo estarás.
Miro por esa ventana y te veo cruzar la calle, para no volver jamás, porque
ese lugar te arrebató de mis brazos.

AGONIA

Corro colérica hasta el puente, veo tu reflejo en el, intento controlarme
-Estoy loca-pienso y casi digo a gritos, intento calmarme.
Camino por esa orilla porosa que mis pies no reconocen, camino en círculos constantes, debido
a que no reconozco el lugar.
En el reflejo plata veo mi lujoso vestido, mi maquillaje y perfecto peinado
-Esta noche era de paz-musito.
Al lado izquierdo de la orilla te encuentras, me tomas,-Acompáñame a la casa-dice de forma
brusca.
Llegamos, como si nada pasara y abrimos los regalos junto a toda la familia